Cuando invertimos en un fondo de inversión para alcanzar metas lejanas como acumular un dinero para mantener nuestro ritmo de vida durante la jubilación, es clave tener en cuenta cómo funcionan los mercados para lograr nuestros objetivos.

“Los mercados financieros están diseñados para transferir dinero del impaciente al paciente”, Warren Buffett.

“Míster Market es un esquizofrénico en el corto plazo, pero recupera la cordura en el largo plazo”, Benjamin Graham.

“Excepto en casos de grandes sorpresas, las acciones son bastante predecibles en períodos de veinte años. En cuanto a si van a subir o bajar en los próximos dos o tres años, es lo mismo que arrojar una moneda al aire”, Peter Lynch.

Estas frases de exitosos inversores son un botón de muestra de la actitud y las estrategias a seguir en un fondo de inversión cuando uno decide invertir su ahorro para ir acumulando una cantidad de dinero suficiente para alcanzar metas a largo plazo, como lo es la jubilación. 

Cómo influye el tiempo en un fondo de inversión

El tiempo es el principal aliado en un fondo de inversión ya que hace que crezca lo invertido impulsado por el efecto del interés compuesto, por el que los intereses generados se van acumulando sobre el principal haciendo crecer el capital de forma exponencial.

Utilicemos cifras redondas para comprobar cómo trabaja lo que dicen que Einstein llamó la fuerza más poderosa del Universo. Si contamos con un capital inicial de 20.000 euros invertido en renta variable en un fondo de inversión que, de media supongamos que ofrece una rentabilidad anual del 10%; esto significa que al cabo de un año habremos obtenido unas ganancias de 2.000 euros. Al año siguiente, el cálculo se aplicaría sobre 22.000 euros, lo que supondría unos beneficios de 2.200 euros, que elevarían el principal hasta los 24.200 euros, y así sucesivamente.

El tiempo, además, es el que ayuda a recuperarse de las habituales caídas de los mercados de renta variable a corto plazo. Las acciones cotizan en las Bolsas, no solo por los fundamentales de las propias compañías, es decir, por su balance y resultado financiero, también por factores externos. Son muy vulnerables a la coyuntura económica, a los cambios regulatorios, a desastres naturales, a mensajes de grandes líderes o a amenazas sanitarias como la que está marcando en la actualidad el devenir de los mercados bursátiles. Por esta razón, cuando se entra en un fondo de inversión de renta variable, el inversor ha de entrar con paciencia. Debe invertir con cabeza, y no con el estómago. Ayuda mucho a aplacar momentos de incertidumbre ponerse en manos de profesionales de la inversión.

Volvamos a las metas a largo plazo como la jubilación. Cuando se dispone de suficiente horizonte temporal para alcanzar el objetivo de inversión, la renta variable es el activo más recomendable. Como hemos visto, es un activo arriesgado, pero en un entorno de tipos bajos, si no se quiere perder poder adquisitivo la mejor forma de conseguirlo es aceptar algo de riesgo. En materia de inversión hay una máxima que dice que cuanto mayor riesgo se asuma, mayores son las posibilidades de conseguir una rentabilidad elevada.

Análisis fundamental como base de un fondo de inversión

Además de la paciencia y el tiempo, otro aliado de la inversión en renta variable es el análisis fundamental. Se trata de una metodología para calcular el valor intrínseco de una compañía que, como hemos mencionado, no tiene por qué coincidir con el valor que le otorgue en un momento dado el mercado.

Para ello se analizan en profundidad los números de la compañía con el objetivo de comprobar su capacidad de generar caja y de crecer sin apalancamiento, las ventajas competitivas que la hagan destacar por encima de la competencia, el sector en el que opera y sus posibles riesgos (demanda, regulación) y el equipo directivo, entre otros aspectos.

Como vemos, no solo se trata de obtener una fotografía técnica de los números, sino de ver más allá para poder estimar a largo plazo una potencial revalorización que el mercado terminará reconociendo con el paso del tiempo.

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