Erróneamente, muchos inversores creen que renta fija es sinónimo de rentabilidad asegurada y lo cierto es que no es así, y menos en la actualidad, con un entorno de tipos de interés tan bajos. Aunque lo que sí es cierto es que es un activo menos volátil que la renta variable que aporta una mayor estabilidad y tranquilidad en una cartera bien diversificada.  

Como hemos dicho, su rentabilidad fluctúa al ritmo de los tipos de interés que marcan los Bancos Centrales. En la actualidad, en Europa los tipos están en un nivel históricamente bajo del 0%, lo que hace que el rendimiento ofrecido por la renta fija puede llegar a ser, en algún caso, incluso negativo. Por ejemplo: el rendimiento del bono alemán a 10 años.

¿Qué es la renta fija?

Antes de seguir avanzando, hagamos un poco de pedagogía. Lo primero es entender que cuando invertimos en renta fija lo hacemos, como hemos mencionado, en deuda. Es decir, el inversor se convierte en prestamista del emisor a cambio de un interés y un plazo determinado.

Cuanto mayor sea el riesgo de impago del deudor, mayor será el tipo de interés exigido por el mercado, y viceversa. La deuda puede ser pública o privada. Es decir, la emite un país (deuda soberana) o una empresa (deuda corporativa). Lo habitual es que el riesgo de insolvencia sea más elevado en una empresa que en un país, pero obviamente todo depende del país y la compañía que se comparen.

 El tiempo también influye en la rentabilidad exigida, de tal manera que a mayor plazo hasta el vencimiento, la probabilidad de impago es más elevada lo que hace que el interés exigido sea mayor.

¿Cómo fluctúa la renta fija?

Ahora que sabemos qué es la renta fija, entendamos cómo evoluciona su precio. Tal y como indicábamos, el mandato de los Bancos Centrales es mantener en un nivel determinado la inflación. En el caso de la zona euro, ese nivel está fijado en el 2%.

Hace cuatro años, el BCE situó los tipos de interés en el citado entorno del 0% con el objetivo de impulsar la economía de los países de la zona euro, que todavía mostraban debilidades tras la crisis financiera de 2008. Más recientemente, la guerra comercial entre EEUU y China, el Brexit y, ahora, el Covid-19, han provocado que se mantenga esa política expansiva de la institución. Para entenderlo mejor, veamos qué consecuencias tienen la subida o bajada de los tipos de interés o del también llamado precio del dinero, ya que los tipos sirven para que los bancos fijen el coste del dinero que prestan.

  • Tipos de interés bajos: cuando el Banco Central quiere subir la inflación, baja los tipos de interés y hace que la financiación se abarate. Al tener préstamos con intereses más reducidos, empresas y particulares se animan a solicitarlos para financiar su crecimiento, la compra de una vivienda o de algún otro bien. Una compañía en expansión requiere de más personal y el consumo se ve favorecido cuando los datos de empleo son mejores. En consecuencia, y siguiendo el principio básico de la ley de la oferta y la demanda, a mayor demanda, mayor precio. Y esa presión alcista de los precios conlleva un incremento de la inflación.
  • Tipos de interés altos: por el contrario, cuando el objetivo es bajar la inflación, hay que elevar el precio del dinero. De este modo, las inversiones disminuyen ya que se encarece la financiación. Esto incide en las contrataciones de las empresas y, por ende, en un menor consumo. Baja la demanda; bajan los precios. Esta caída del consumo y de los precios hace que la inflación caiga.

Por lo tanto, con los tipos de interés en niveles muy bajos, el interés o cupón, como se le conoce en el argot financiero, es reducido y, en el caso de la renta fija tradicional, es difícil que actualmente bata la inflación. Sin embargo, sí aporta tranquilidad y estabilidad a la inversión, ya que no es tan volátil como lo es la renta variable.

Es por ello que se suele asociar la renta fija a inversores con un perfil más conservador. En una cartera de inversión diversificada, la renta fija es un complemento para minimizar riesgos. 

En cualquier caso, bien gestionada, la renta fija puede ofrecer una rentabilidad superior a un depósito bancario o a una cuenta remunerada. En Santalucía Asset Management contamos con una larga trayectoria inversora en renta fija y contamos con  cinco fondos de inversión que invierten en Renta Fija, desde la más tradicional hasta opciones más sofisticadas como son la renta fija emergente y la renta fija high yield.

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