Objetivo, horizonte temporal, aversión al riesgo, liquidez y asesoramiento profesional son las cinco claves que hay que tener claras a la hora de invertir.

La paradoja de la abundancia definida por el psicólogo estadounidense Barry Schwatz hace alusión a que más es menos. Es decir, ante la variada oferta de fondos de inversión disponibles en el mercado, a un ahorrador le resulta complejo elegir entre tantos productos con nombres que, además, no son fácilmente comprensibles. Viene a ser lo mismo que cuando vamos a un restaurante y en el menú hay una veintena de platos. Es más difícil elegir.

La teoría de la paradoja de la abundancia viene a decir que, si reducimos las opciones, la elección será mucho más sencilla. Ahora bien, al igual que terminamos consultando al camarero para tomar una decisión final, haya el número de platos que haya, a la hora de elegir un fondo de inversión, también conviene ir de la mano de un profesional.

Dicho esto, te explicamos cinco pasos que tienes que dar a la hora de elegir un fondo de inversión:  

  1. Objetivo: ¿cuál es tu meta? ¿invertir para la jubilación? ¿para una segunda vivienda? ¿para la universidad de tus hijos? ¿para ese viaje que nunca puedes hacer por falta de ahorro? Sean cuales sean tus sueños, la clave es tener claro cuál es el objetivo para el que invertimos, porque eso nos ayudará a seleccionar el tipo de fondo de inversión.
  2. Horizonte temporal: se trata de fijar el plazo de tiempo que disponemos hasta alcanzar nuestro objetivo. De tal manera que, si éste es a corto plazo, es decir, menos de tres años vista, el fondo de inversión más recomendable será de renta fija, activo que invierte en bonos, obligaciones o letras del Tesoro, que son menos volátiles, pero también, menos rentables; en cambio, si tu objetivo es a largo plazo, esto es, más de tres años, la renta variable (acciones) es el activo más recomendable para tratar de obtener mayores retornos. Sufre de mayor volatilidad , pero con un horizonte temporal amplio es el que más rentabilidad puede llegar a ofrecer. Por ello, cuando se dispone de tiempo, hay que invertir en renta variable.
  3. Aversión al riesgo: los inversores deben cumplimentar los denominados test de conveniencia o idoneidad que sirven para determinar el perfil de riesgo de cada persona. Será un factor más que se debe tener en cuenta para elegir el fondo de inversión adecuado.
  4. Liquidez: cuando se habla de liquidez en un fondo de inversión, nos referimos a la disponibilidad del dinero. Hay productos financieros como los planes de pensiones que, como pronto, puedes rescatar a los 10 años y con determinadas condiciones (salvo la ventana excepcional abierta por la Covid-19). En cambio, un fondo de inversión se puede vender cuando se desee. Por ello, cuando invertimos nuestro ahorro, a la hora de elegir el producto, hay que pensar en si queremos disponibilidad rápida del dinero.
  5. Asesor financiero: tal y como indicábamos al principio, en cuestiones de inversiones financieras también hay que dejarse aconsejar por los que más saben de la materia y ponerse en manos de un profesional.

Puede que te interese profundizar en educación financiera, tan útil para tomar decisiones que afectan al bolsillo. En nuestro blog puedes encontrar información sobre “salud financiera”, para adquirir hábitos financieros saludables.

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